El cambio climático representa una amenaza creciente para México, donde las temperaturas extremas, las sequías prolongadas y las inundaciones ponen en riesgo a millones de habitantes, así como a la infraestructura, las actividades económicas y los recursos naturales.
En el marco del Día Internacional contra el Cambio Climático, que se conmemora cada 24 de octubre, los estudios del Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático (INECC) permiten identificar las regiones del país que enfrentan mayores condiciones de vulnerabilidad ante estos fenómenos.
Un diagnóstico del organismo identificó 480 municipios de 13 entidades federativas con alta vulnerabilidad al cambio climático, equivalentes aproximadamente al 20% de los municipios del país en el periodo analizado.
De acuerdo con la información difundida por el Instituto Nacional para el Federalismo y el Desarrollo Municipal (INAFED) en 2017, Chiapas, Guerrero, Oaxaca, Veracruz y Tabasco concentraban los mayores porcentajes de municipios altamente vulnerables. Sin embargo, estos resultados no representan una clasificación actualizada a 2026.
La vulnerabilidad climática no depende únicamente de las temperaturas o de la intensidad de las lluvias, sino también de factores como las condiciones económicas, la infraestructura disponible y la capacidad de las comunidades para enfrentar fenómenos meteorológicos extremos.
Según el diagnóstico integrado por el INECC, los estados del sur y sureste del país concentraban una proporción importante de municipios con altos niveles de vulnerabilidad:
Chiapas: por sus condiciones territoriales y sociales, que pueden aumentar la exposición de distintas comunidades a fenómenos climáticos.
Guerrero: donde las zonas costeras y montañosas presentan distintos tipos de amenazas, entre ellas lluvias intensas e inestabilidad de laderas.
Oaxaca: entidad con comunidades costeras, serranas y rurales que enfrentan riesgos climáticos diferenciados.
Veracruz: por la presencia de zonas costeras, cuencas y asentamientos expuestos a lluvias intensas e inundaciones.
Tabasco: donde las características de las planicies y los sistemas fluviales hacen especialmente relevante la prevención de inundaciones
El estudio tomó en cuenta investigaciones sobre gestión de riesgos, adaptación y vulnerabilidad desarrolladas previamente, por lo que sus resultados deben entenderse como un antecedente para identificar territorios prioritarios, no como un diagnóstico de las condiciones meteorológicas actuales
Aunque las sequías pueden presentarse en cualquier región del territorio nacional, el Centro Nacional de Prevención de Desastres (Cenapred) identifica al norte y al Bajío como las zonas históricamente más susceptibles a este fenómeno.
De acuerdo con un análisis publicado por el organismo, los estados que estadísticamente han padecido sequías con mayor frecuencia son Durango, Chihuahua y Coahuila.
En un segundo grupo se encuentran Nuevo León, Zacatecas, San Luis Potosí, Aguascalientes y Guanajuato.
La falta prolongada de precipitaciones puede afectar la disponibilidad de agua para consumo humano, las actividades agrícolas y ganaderas, así como el funcionamiento de distintas actividades productivas.
No obstante, estas condiciones cambian con el paso de las temporadas. Para conocer la situación vigente, la Comisión Nacional del Agua (Conagua) cuenta con el Monitor de Sequía de México, que permite consultar la intensidad del fenómeno a escala estatal y municipal.
Las temperaturas elevadas constituyen otra de las principales amenazas climáticas para el país, particularmente en regiones del norte y noroeste, donde entidades como Sonora, Baja California, Chihuahua y Coahuila registran condiciones propicias para episodios de calor intenso.
Sin embargo, las temperaturas máximas no son suficientes para determinar qué población es más vulnerable.
El riesgo también depende del acceso al agua potable, las condiciones de las viviendas, los servicios de salud y la exposición de las personas a las altas temperaturas durante sus actividades cotidianas.
En mayo de 2026, el Cenapred advirtió que las ondas de calor forman parte de los fenómenos hidrometeorológicos extremos que representan amenazas para la población, la infraestructura y el medio ambiente.
El organismo señaló la importancia de fortalecer las capacidades de prevención y adaptación, especialmente en comunidades urbanas y rurales expuestas a estos fenómenos.
Las inundaciones representan una amenaza importante en distintas regiones del país, especialmente en zonas costeras, planicies y asentamientos cercanos a ríos.
Entidades como Tabasco, Veracruz, Chiapas, Oaxaca, Guerrero y Tamaulipas cuentan con territorios donde resulta particularmente importante evaluar la exposición a lluvias intensas, desbordamientos y otros fenómenos hidrometeorológicos.
No obstante, la existencia de zonas inundables no significa que todos los municipios de esas entidades tengan el mismo nivel de riesgo.
La Conagua dispone de un Atlas Nacional de Riesgo por Inundación, desarrollado para identificar territorios susceptibles a estos eventos.
De acuerdo con la dependencia, esta herramienta incorporó estudios de inundación correspondientes a 104 ciudades medias, 40 zonas ubicadas aguas abajo de presas con vertedor controlado y cuatro escenarios de eventos hidrometeorológicos extremos históricos.
Por su parte, el INECC actualizó en 2022 el Atlas Nacional de Vulnerabilidad al Cambio Climático para incorporar análisis relacionados con inundaciones en asentamientos humanos, puertos, infraestructura turística costera y presas.
Estos estudios permiten identificar riesgos que van más allá de los daños a viviendas, pues también pueden comprometer actividades económicas, servicios e infraestructura estratégica.
De acuerdo con el INECC, la vulnerabilidad al cambio climático se relaciona con tres componentes fundamentales: la exposición a una amenaza, la sensibilidad de los territorios y su capacidad de adaptación.
Esto significa que dos comunidades expuestas a temperaturas similares o lluvias de la misma intensidad pueden experimentar consecuencias diferentes dependiendo de sus condiciones sociales, económicas y de infraestructura.
Por ejemplo, una localidad con sistemas de drenaje insuficientes puede enfrentar mayores afectaciones durante una lluvia intensa, mientras que una comunidad con acceso limitado al agua potable puede sufrir consecuencias más graves durante una sequía.
Ante este panorama, el Cenapred destaca la necesidad de fortalecer las medidas de prevención, adaptación y gestión de riesgos para reducir las afectaciones de los fenómenos climáticos extremos.
De esta manera, el Día Internacional contra el Cambio Climático también representa una oportunidad para reconocer que los riesgos climáticos no se distribuyen de manera uniforme en México y que las medidas de adaptación deben responder a las necesidades particulares de cada región.